Cuando la música se oye a nivel bajo el oído tiene el defecto de atenuar los graves y los agudos con lo cual la audición resulta menos armoniosa. Solución; aumentar algo el volumen o sino girar los mandos BASS y TREBLE del amplificador para aumentar los niveles a esas frecuencias.
Los sistemas altavoz necesitan un cierto tiempo de funcionamiento para poder ofrecer sus verdaderas características óptimas.
Siempre es aconsejable un amplificador de mayor potencia que uno de menor porque en los pasajes musicales fuertes, si el volumen se ajusta a un nivel alto, un amplificador de menor potencia recortará antes la señal, creando distorsión y enviando al tweeter (sistema altavoz de agudos) una señal de mayor energía con el consecuente riesgo de sobrecalentar la bobina móvil del altavoz y dañarlo.
Los cables de audio deben presentar una resistencia e inductancia bajas mientras la etapa de salida del amplificador debe tener una componente inductiva baja y un factor de amortiguamiento (damping factor) alto e independiente de la frecuencia.
Un cable de audio adecuado permite al amplificador controlar mejor la inercia del altavoz cuando la señal a su entrada se hace nula. Es importante a bajas frecuencias donde la inercia es mayor (woofers y subwoofers), es decir, al finalizar una nota baja no debe ser audible la posterior oscilación amortiguada de la parte móvil del sistema altavoz a su frecuencia de resonancia. La solución para ello es que la resistencia del cable sea baja y por tanto el factor de amortiguamiento eléctrico del sistema conjunto amplificador-cable-altavoz relativamente alto (DF > 20).
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